Por fin se acabó el camino, se acabaron las tardes rodeado de apuntes, los folios llenos de números, las temas sobre dificultades de aprendizaje, la pedagogía, las teorías psicológicas, todo ha acabado por hoy. Hoy después de uno minutos de presión por fin he respirado, me siento raro, sin tener que pensar en que mañana hay que hacer cosas, en coger folios en mirar tal cosa.
Se acabaron los momentos de enviar correos y privados a las redes sociales, para obtener preguntas de éxamen, todo se ha acabado, ha llegado la paz. Y el resultado de esta guerra, un resultado que me escuece no estoy satisfactorio, pero un resultado justo al fin y al cabo y en cierto modo hasta benévolo. Tablas, así de sencillo. Ni uno más ni uno menos, un empate, una guerra que ha acabado en un empate. No he podido conquistar todas las posiciones, y mi enemigo, Septiembre no ha perdido todas sus plazas. Hoy era la revancha de la primera batalla, el primer tropiezo y ese tropiezo se ha convertido en una sencilla victoria, una victoria que me llena de tranquilidad, y que hace que no todo haya sido inútil. A partir del próximo curso todo sera más sencillo, sobre todo el segundo cuatrimestre, muy despejado en comparación con otros de mis compañeros.
Ahora estoy tirado en el sofá, no hay heridas que curar, no hay estrategias que pensar, no hay planes, nervios, ni salir a pelear en un aula, con unos folios como lugar donde plantear los movimientos, las estrategias, todo, y esa estrategia ser evaluada por alguien superior, a ese superior le da igual lo que hayas hecho con tu vida, o como le hayas hecho solo quiere ver un resultado correcto y desear que tu esfuerzo, sea serio o fortuito supere la decisiva nota del 5. Pero ya no hay que pensar en eso, ahora el objetivo es otro, al revancha, el volver a Febrero a tomar esas posiciones y esta vez siendo la definitiva, esta vez será la definitiva.

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