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domingo, 4 de septiembre de 2011

Ley de Murphy

Empiezo con la definición de este hecho, sacado de la wikipedia:


La Ley de Murphy es una forma cómica y mayoritariamente ficticia de explicar los infortunios en todo tipo de ámbitos que, a grandes rasgos, se basa en el adagio siguiente:
«Si algo puede salir mal, saldrá mal.»
Esta frase, que denota una actitud “pesimista”, resignada y burlona a la vez ante el devenir de acontecimientos futuros, sería aplicable a todo tipo de situaciones, desde las más banales de la vida cotidiana hasta otras más trascendentes.

Con esto quiero decir lo que me ha pasado esta mañana, es de esas mañanas que uno decide estudiar, que se va a centrar para que nadie moleste. Y si algo puede salir mal saldrá, me han llamado para barnizar unas puertas. Media hora nada más me decían. He salido a las 11:15 de casa. He llegado a las 2:30. Y con suerte que no me llamen mañana. Creo que con el ejemplo que he dado se cumple la ley de sobra. En este caso con el principio siguiente:
Cuanto más necesitas hacer algo, no te dejarán.

Y con eso empiezo y hablo de la entrada de hoy. Es de esas cosas que quieres hacer bien y ya sea por una cosa u otra no te dejan. Como cuando estas pendiente de algo todo el día pegado a la tele y justamente cuando te levantas lo muestran. O como cuando es de esos días que te dejas el teléfono olvidado en algún sitio porque nadie te va a llamar y descubres 5 llamadas perdidas. Después viene el comentario "a ver si le haces caso al teléfono ehhh, que lo dejas abandonado". Pero precisamente cuando lo tienes nadie te va a llamar. Lo puedes mirar fijamente que con suerte a lo mejor te llaman de telefónica u otra compañía para decirte que te cambies de compañía. Y lo dicho con suerte.
son esas cosas que da coraje, como al estar haciendo cola y que se queden con el corte. O como me pasaba en la carrera, por mi apellido, yo era el último del grupo 1 y todos mis amigos estaban en el 2. Hay que resignarse, la coña venía con el baile de altas y bajas de la carrera, porque una semana estaba en el uno y la siguiente en el 2. Luego volvía al 1, no se si era una carrera o un ascensor con pocas plantas.
Historias así hay para dar y regalar, si no es de una cosa es de otra. Si la ley se cumple conmigo en algún otro punto es decir que siempre acabo en las minorías. Es algo habitual, haga lo que haga acabo en la minoría tanto buena como mala. Han hecho el examen 70 personas, han suspendido 3, pues seguro que yo soy de esos 3 (caso verídico en la universidad), y eso que pensaba que pensaba que el examen estaba bien, para mi sí. Para el profesor no.  Luego te decía: anímate no me ha gustado suspenderte (pues si no te ha gustado vaya bien que lo has hecho, si no te gusta no lo hagas). y demás disparates. También es cierto que soy capaz de suspender lo más fácil y lo difícil aprobarlo. No se como sera otra ley.
Si eres capaz de aprobar lo difícil, suspendes lo fácil

Y como he dicho así otras miles y miles de frases sobre esta coña. De todas formas dejo lo de escribir por hoy, me gustaría escribir un poco más. Pero esta es una semana de infarto. Así que vuelvo con la tarea. Septiembre para el que estudie no entiende ni de días ni de horas.

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