Los hechos aquí narrados ocurrieron la noche del viernes, pero entre estar algo ocupado y la desgana los escribo ahora.
Tras una noche en Jaén con los amigos de la facultad, recibo la llamada del señor Z,para ver que iba a hacer. La verdad que no sé a que hora iba a llegar, ya lo llamaría cuando volviera. Me dio un aviso, había un fuerte control de la GC en la entrada del pueblo, si alguien pensaba que no iban a aparecer en esta entrada es un error, pero solo aparecen por suerte en el principio. El caso que sobre las 1:30 llegue al pueblo y me encontré con dicho control, y era amplio. Aparte de la respectiva parada veía como el perro que tenían los agentes metía el hocico en el coche, un perro majo, pero no es plan de que me lo pusiera todo perdido.
Tras el control me voy a la casa de señor X, para ver donde están los personajes, hago una llamada y me dicen que están en la cochera, yo les aviso que ya he pasado el control de la GC y no daré media vuelta. A los 5 minutos están allí. No los habían parado, y menos mal que no lo hicieron. Nada más llegar y al abrir su coche, eso parecía un almacén de los chinos lleno de cacharros, herramientas y la nueva adquisición, un Pc completo con un monitor usado de punto de venta, ?¿como¿? de donde había salido eso?¿. Da igual lo cogimos y fuimos a casa de X a pasar el rato y a trastear el nuevo juguete. Que trastear se hizo poco porque nos sentamos en el sofá. En eso que estábamos sentados Z en un lado y yo en otro cuando noto un fuerte olor, X había pintado de rojo parte del monitor con spray. A este chico no lo podemos dejar solo. El caso es que esa fragancia por no decir algo más fuerte, aunque para fuerte el olor nos afecto a las pocas neuronas que nos quedan. El resultado es que alguien dijo McAuto, y como normandos enfurecidos, salimos del piso disparados hacía el coche dirección al Mcdonald a las 2 de la mañana.
Cogimos el coche de Z, valiente donde los haya y al cual le queda poco tiempo operativo, el coche entre golpes, apaños y demás esta casi para el arrastre. Entre tantas cosas lo más ridículo era la luz de atrás que no paraba de dar fogonazos como si fuera un flash, eso nos hizo a la idea de que quizás hubiera un radar, pero no, era la puñetera lucecita. Pero eso no era lo mejor del coche, lo mejor del coche era lo que había en el asiento de atrás, ¡¡¡¡ unos prismáticos ¡¡¡¡. El coche de Z por si solo se merece una entrada, sale de todo, pues con los prismáticos jugando llegamos al McDonald. Y si alguien piensa que a las 2 de la mañana no hay nadie se equivoca, haciendo cola estábamos. Llega nuestra hora de pedir y empezamos con la dieta Mediterránea, un McWrap, hamburguesillas de euro y un Big MAc, que sería la cena de X al día siguiente. Chico adelantado. Todo eso enseñando una tarjeta descuento o lo que fuera que ni Z ni yo conocíamos, y eso que queríamos hacer una trastada a la cámara pero no hicimos nada. Pasamos a recoger la comida y ahí empezó el disparate. Diciendo tonterías y usando los prismáticos, si había una chica guapa el en parking, la teníamos vista de cerca con los prismáticos, diciendo a la de la ventanilla que la comida estaba muy lejos y necesitábamos los prismáticos, disparates varios prismáticos arriba, prismáticos abajo, una locura vamos. Más salidos imposibles.
De ahí fuimos al aparcamiento del CArrefour a tomarnos la cena, previamente por el camino Z no dejo ni un ito en pie, los tiro todos. aparcó al lado de unos bancos, chocando con la farola, no había más sitio en todo el aparcamiento que no fuera darle a la farola, vamos un caso. Me intente bajar del coche sin derramar el helado de Z, muy importante el tener postre. La verdad que sentados el cuadro era curioso, uno con problemas económicos, un parado, y uno con estudios y sin trabajo. Vamos eramos una radiografía de lo que pasa en el país, supuestamente nosotros eramos los profesionales del mañana en nuestro momento, pues para nosotros ese mañana es hoy el triste paro e inactividad. En eso estábamos cuando al levantarme me di cuenta que no eramos los únicos en el aparcamiento a lo lejos un par de chicos hacían carreras con los carros de la compra esa fue nuestra perdición. Cuando me quise dar cuenta estaba empujando uno de esos carros con X dentro y dejado a su suerte. Era surrealista, pero eso no acabo ahí. En el siguiente viaje era Z el que iba dentro y X agarrado a la parte delantera, me toco empujarlos y allí iban, una escena cómica a más no poder cuando de repente se escucha un ¡¡¡¡¡¡¡Ayyyyyyy¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
El carro había atropellado a X pillando su pie con Z dentro de él, no se ni como se bajo Z, que estaba montado comiendo su helado. A X le dolía el pie así que tuve la idea de meterlo en algo frío. Solo había una cosa, el helado. voy a coger el helado que le quedaba un poco y fue un déjame que no me lo quiero comer con prisas por parte de Z, cuando por fin lo consigo dejando a Z con la cuchara llena de helado voy hacía X, el cual no quiere meter el pie ahí que se ensucia, pero da igual, el vaso del helado se cae y salpica manchando. Nos callamos y en ese momento Z dice una de las frases míticas de la noche:
- Mi heladooooo
Tal depresión le provoca que dejo la cuchara enganchada a una farola. Nos vamos al pueblo no sin antes hacer la última de la noche. El refresco de X estaba colocado en un ito. Ese hito fue atropellado por Z dejando el capo y el cristal con coca-cola, unas manchas bien grandes, vamos que el coche acabo llorando de lo que le hicieron en esa noche. Tras eso nos volvemos a casa que ya iba siendo hora siendo las 3 de la mañana, pero previamente evitando el control de la GC que seguía en posición.
lo ocurrido en el aparcamiento es de un absurdo espectacular y desde luego más que delito es para darnos una palmada y no dejarnos salir a la calle, menudo desastre y menuda aventura. Una noche para reírse y mejor no pensar en lo hecho porque si no, inteligentes no se puede asociar a nosotros XD

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