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viernes, 26 de agosto de 2011

Día de mudanzas

Hoy ha sido uno de esos días en los que quieres hacer cosas  y cuando vas a hacerlas te llaman para otros planes. Esta vez ha tocado hacer una mudanza.

Una vieja casa antes de echarla abajo, el dueño ha llamado a mi padre para sacar unas cuantas cosas que había dentro. El caso es que las he descubierto cuando he ido a descargarlas a la nave. La primera ha sido en la frente al montarme en el furgón, mi compañero de asiento era un aire acondicionado, con sus tuberías y todo. me ha tocado ir con las piernas abiertas porque no se podía separar  y mover mucho, y así el viaje a la nave. Luego viene la sorpresa, abrir el furgón, me había dicho mi padre que era basura, pero cuando lo he visto no sabía que pensar. Lo único útil ha sido un balón de baloncesto que estaba en condiciones. Lo demás es otra historia, un par de viejas mesas de madera, pero viejas. Una vasija de barro, que no se que utilidad tenía, pero estaba ahí. Un viejo palancanero que tiene más años que la duquesa de Alba, aparte de esos unas bombonas de butano que ya estaban pardas. Y para rematar la faena un puñado de canastos con baldosas que algunas supuestamente eran blancas. Digo que supuestamente porque de la cantidad de polvo, tierra y mugre que ya no se veía el color original. Aparte un viejo ventilador y un par de focos antiguos.

Después de descargar todo eso y acabar tan blanco como copito de nieve. Tras eso ha llegado un vecino del barrio a la nave. Al ver el furgón que tenemos en casa se ha acercado a traernos unas hortalizas de su huerto, y de paso se ha llevado el palancanero y los focos. El palancanero se lo ha llevado para restaurarlo y los focos también. Pero la historia  no es que haya acabado ahí, que la verdad descargar mugre para nada no tiene sentido, lo ridículo es que este vecino se halla llevado cosas que hemos descargados, aun no entiendo como se ha hecho esta faena.

El día no ha acabado con la mudanza, sino que hemos ido a la casa del cliente de la mudanza para ponerle una cortina. Esto ha sido una aventura porque subir la cortina tiene su tarea, estaba liada y medía más de dos metros, así que a subirla a un tercer piso por una escalera estrecha, aparte de hacer maniobras para poder subir la cortina, me ha tocado hacer maniobras con diplomas, con jarrones, cuadros y póster de cuadros de Veláquez, un pequeño altar dedicado a un santo y para rematar algo que me ha dejado impresionado, una Nancy monja, la primera vez que he visto eso en mi vida. Y bueno tras llegar al tercer piso me ha tocado barajar una biblioteca con viejos documentos de los años 80. Tras eso se ha subido y puesto la cortina, que menuda aventura subir la escalera. Tras eso propina y vuelta a casa. la verdad que la mudanza ha sido un día raro, pero es parte del trabajo

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