Powered By Blogger

viernes, 19 de agosto de 2011

Luces en la carretera

Anoche tras estar en el piso de Señor X, hice algo que verdaderamente me apetecía y relajaba, aunque era un perdida de tiempo y sobre todo de gasolina.

Eran las 3 de la madrugada del Jueves, en el pueblo a esas horas no hay nadie, solo algún crío y sus historias de verano del pueblo.Me metí en el coche y al arrancarlo sentí de nuevo lo que es el climatizador funcionando, hace unos días que por fin se arregló y bueno el coche es otra historia, más cuando vives en una de las zonas más calurosas de España. arranqué el coche, me puse en el semáforo de la venta, a la altura de la agencia de viajes.
El semáforo es uno de estos semáforos eternos que hacen que una familia de caracoles, tortugas y el típico caso de familia de patos les de tiempo a cruzar, si uno quiere fumar le da tiempo. 

Y bueno por fin el muñeco cambió, aceleré y en nada me puse en segunda, para pasar a tercera subiendo la avenida. La avenida estaba como me gusta, desierta, sin movimiento, solo las luces de las farolas y la de la panadería, puedo que de los pocos que no estuvieran durmiendo en el pueblo. No había nadie y pase a cuarta, acelerando hasta llegar a la altura de la remodelada plaza de abastos, en la que volví a reducir a segunda. Nunca me he atrevido a ir a más de esa velocidad, no me dan confianza los aparcamientos en batería, me da la impresión que los coches están más separados de lo habitual. Legó al cruce de los pubs, cerrados. subo la cuesta pasando por Palacio y llegando hasta la plaza, en ese momento en vez de seguir hacía la derecha e ir a mi casa, le doy la vuelta a la plaza, bajó de nuevo en la cuesta de palacio y cojo la calle del colegio llegando a la Cruz Blanca. en este recorrido aparte de prestar atención por si cruza algún animal, voy disfrutando del pueblo.

El pueblo no es gran cosa, pero tengo la idea que cualquier localidad tiene dos caras, la cara diurna y la nocturna. Esta segunda es la que más me gusta de la ciudad y del pueblo. Todo tiene otro aspecto, otra iluminación, se pasa del bullicio a la tranquilidad, todo más despejado y más libre. Y es en estas condiciones cuando me gusta conducir. Me tomo más libertades y disfruto más de llevar el volante. es cierto que esta la otra parte, la parte de la juerga del movimiento, otra forma de vida, vivir en la noche. Aunque yo prefiero alargar mi día y que se monte en la noche.
El caso es que seguía conduciendo hasta llegar al polígono, otro lugar desierto, solo había un par de coches, curiosamente con los cristales empañados. No hace falta decir más sobre eso. Al entrar al polígono volví a acelerar y puse las largas, me gusta ver bien, y seguía acelerando, tercera, cuarta, quinta y a la altura de una chabola empezar a frenar hasta llegar de nuevo a segunda. El coche respondió bien, seguí un poco más y me paré junto a unos bancos. Bajé del coche y me senté en ellos, casi no corría aire y la temperatura era elevada,  de esas que no te deja dormir y solo dar vueltas en la cama. Me senté en el banco y miré el pueblo, una pequeña concentración de luciérnagas de colores blancos y anaranjados. Siluetas de casas, otras parcialmente iluminadas y otros rincones oscuros, en definitiva otro pueblo.

Al estar una zona iluminada se ve parte dela campiña y se ven los pueblos de alrededor pequeñas colmenas con sus luces, anaranjadas, y blancas, y también algunas azuladas, la fábrica de Smurffit con sus luces me recuerda a los complejos de refinerías industriales tan inmensos, metal y luz, y a lo lejos se ve el Castillo de Jaén, y la iluminación de su muralla, mirando un poco más hasta se puede ver la luz de la cruz del castillo. Miré el reloj del móvil, eran ya cerca de las 3:30 de la madrugada así que me fui a casa, aparqué el coche en la puerta y entre en el salón ya tenía la sábana en el sofá, me cambié y me acosté, inmerso en mi mundo y mis pensamientos.

Una canción para escuchar de noche o esos momentos para pensar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario